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Aprendizajes de los Nodos en CASA 9

El Horizonte Propio

Relato corto que ayuda a entender los aprendizajes a adquirir.

El/la protagonista siempre había sido “inteligente” de una manera muy aceptable: sabía repetir argumentos, citar ideas, resumir lo que otros habían pensado. En conversaciones parecía brillante… pero, por dentro, había una sensación incómoda:
su mente no era del todo suya.

No porque alguien se la robara, sino porque funcionaba con patrones automáticos: guiones heredados del entorno, estructuras mentales que se activaban solas, como reflejos. Y eso —según el libro— es justo el material de base que se adquiere en la Casa 3, y que en la Casa 9 debe volverse consciente para dejar de vivirlo como automatismo.
La prueba llegó con algo aparentemente sencillo: una decisión importante. Dos caminos. Dos opciones “razonables”. Y un coro de voces alrededor:
—Haz esto, que es lo normal.
—Haz lo otro, que lo hizo tal persona y le fue bien.
—Mira, yo ya tengo un plan de ruta perfecto para ti…
Y el/la protagonista, como siempre, quiso hacerlo bien. Quiso ser justo/a con todos.
Quiso no decepcionar. Quiso complacer.
Hasta que se dio cuenta de que estaba a punto de vivir un viaje que no era suyo.
El programa de viaje
Aceptó el itinerario de otra persona. Todo organizado. Todo recomendado. Todo “probado”. Y al principio fue cómodo: no había que pensar demasiado. No había que decidir. Solo seguir. Pero algo empezó a fallar por dentro: cada lugar parecía una foto bonita, sin experiencia real. Cada idea sonaba correcta, pero no le cambiaba. Cada conclusión llegaba antes que la observación.
Entonces recordó una línea clave: en la Casa 9, el progreso se favorece cuando la conciencia se expande a través del pensamiento propio, los viajes, la filosofía, después de haber dejado de seguir los “programas de viaje” de otras personas.
Y comprendió la ironía: estaba viajando… pero no estaba aprendiendo.

La decisión: salir del guion
Una mañana, en un cruce de caminos, hizo algo pequeño y enorme:
no siguió el grupo.
No hizo un drama. No lo explicó demasiado.
Simplemente cambió de dirección.
Y, en esa primera caminata en soledad, apareció la imagen que el libro asocia a esta casa: una figura que se desplaza hacia un horizonte abierto, hacia una luz distante; lo importante es el movimiento, dirigirse al horizonte, la esperanza y la pregunta “¿qué hay más allá?”.
No era huir. Era buscar.

Despertar los sentidos
A partir de ahí, se impuso una regla: primero observar, luego pensar.
Porque el trabajo mental típico de la Casa 9 consiste en deducir ideas a partir de la observación, desarrollarlas coherentemente y llegar a una postura propia. Eso requiere una percepción sensorial despierta, conclusiones claras y capacidad de valoración.
Así que empezó a mirar el mundo con hambre real, no con filtros prestados.
Habló con gente en el camino. Preguntó sin querer quedar bien. Se dejó sorprender. Y, poco a poco, empezó a aprender “cómo es la vida en realidad”, no cómo la cuentan.
El examen de las ideas
Luego vino lo difícil: no dejarse impresionar.
Porque había ideas que estaban muy bien presentadas. Personas que hablaban con autoridad. Explicaciones perfectas. Y aun así… algo en su interior decía: “¿Esto es verdad para mí? ¿Puedo comprobarlo?”
El libro lo dice con precisión: una idea no es buena solo por estar bien presentada o por venir de alguien considerado autoridad; solo es buena si la persona puede comprobarla por sí misma y si produce buenos resultados. Esa comprobación es tarea de la Casa 9.
Así que empezó a verificar. A probar. A contrastar con experiencia. A soltar prejuicios viejos que venían de las estructuras no superadas del pasado.
Y el resultado fue sorprendente: al ir limpiando automatismos, emergía algo nuevo: su propia imagen del mundo. Más libre de prejuicios. Más independiente. Más viva.
Coraje para sostenerse
Pero todavía faltaba la última puerta: defender la postura.
Porque cada vez que encontraba una verdad propia, aparecía el miedo:
—¿Y si me equivoco?
—¿Y si me discuten?
—¿Y si no complazco a todos?
Entonces recordó: en la Casa 9 hace falta coraje, confianza en uno mismo, perseverar en el punto de vista al que se ha llegado por experiencia propia; no se debe pretender ser justo con todos ni complacer a todos.
Y un día, al volver a casa, en una conversación familiar, dijo algo nuevo:
—Lo he pensado, lo he vivido, lo he comprobado… y esta es mi postura.
Hubo resistencia. Hubo debate. Hubo miradas raras.
Y él/ella no se movió.
No por terquedad. Por claridad.
El horizonte no era un lugar
Con el tiempo, entendió lo más fino del Nodo Norte en Casa 9: el horizonte que parecía externo (un viaje, un país, una meta) era, en realidad, interior:
autonomía mental.
Desarrollar pensamiento propio, construir una filosofía personal, encontrar una posición y sostenerla.
Y entonces, por primera vez, sintió que caminaba con una brújula verdadera:
—No voy detrás de ideas prestadas.
Voy hacia mi propio horizonte.


Canción: “Mi propio horizonte””
(Nodo Norte en Casa 9)

Letra de la canción para ir integrando los aprendizajes al irla escuchando y cantando.

Verso 1
Me aprendí las mismas frases,
los mismos mapas del lugar,
y pensé que era pensar…
pero era solo imitar.
Traía ideas automáticas

que hablaban antes que yo,
y mi mundo estaba hecho
con palabras que heredó.

Pre-estribillo
Hoy despierto mis sentidos,
mi mirada y mi razón.
Primero observo la vida…
y después nace mi voz.

Estribillo
Mi propio horizonte, mi forma de ver,> no sigo un guion para poder pertenecer. Compruebo mis ideas, camino hacia la luz,
con coraje y con confianza en lo que descubrí
. No puedo complacer a todos,
pero sí puedo ser fiel:
mi propio horizonte…
mi verdad en pie.

Verso 2
Hay quien habla con aplausos,
hay quien parece autoridad,
pero una idea no es buena
si no la puedo comprobar.
Pregunto a quien encuentro,
vivo lo que he de vivir,
y el mundo se vuelve real
cuando me atrevo a salir.

Pre-estribillo 2
Dejo atrás viejos prejuicios,
dejo atrás lo repetido.
Yo construyo mi filosofía
con lo que yo he sentido.

Estribillo
Mi propio horizonte, mi forma de ver,
no sigo un guion para poder pertenecer.
Compruebo mis ideas, camino hacia la luz,
con coraje y con confianza en lo que descubrí
. No puedo complacer a todos,
pero sí puedo ser fiel:
mi propio horizonte…
mi verdad en pie.

Puente
Si me quieren persuadir
de cómo debo mirar,
yo sostengo mi postura
con calma y claridad.
No es orgullo, es camino:
pensar por mí… y avanzar.

Estribillo final
Mi propio horizonte, mi forma de ver,
no sigo un guion para poder pertenecer.
Compruebo mis ideas, camino hacia la luz,
con coraje y con confianza en lo que descubrí.
No puedo complacer a todos,
pero sí puedo ser fiel:
mi propio horizonte…
mi verdad en pie.



Canción en mp3 para escucharla o descargarla.
(Varias versiones para que escuches la que más te guste)