1

Aprendizajes de los Nodos en CASA 5

La Puerta del Escenario

Relato corto que ayuda a entender los aprendizajes a adquirir.

Al/la protagonista le pasaba algo extraño: en cuanto había que “salir a escena” —hablar, mostrarse, proponer, conquistar atención— el cuerpo se le volvía pequeño. No era pánico; era una mezcla de vergüenza y prudencia… como si cualquier crítica pudiera arrinconarlo/a contra la pared. Y eso era precisamente lo que ocurría: un comentario superficial, una broma tonta, una mirada distraída… y su luz se apagaba.
Hasta que un día, en una situación simple, se dio cuenta del patrón: estaba viviendo como si su presencia fuera un favor, y no un hecho.
Esa noche abrió el libro, y la frase le dio en el centro: la Casa 5 es la casa donde se desarrolla la irradiación de la personalidad; aquí la persona debe estar convencida de sí misma, ser capaz de entrar en escena cuando sea necesario, y no dejarse arrinconar por críticas ni comentarios superfluos.
“Irradiación.” Esa palabra le molestó, porque sonaba a exhibición. Pero, leyendo más, entendió que no era “presumir”, sino presentarse: aparecer con una seguridad suficiente para impresionar y convencer, no por ego, sino porque la vida en esta casa pide presencia real.

El primer entrenamiento: entrar sin pedir perdón
Se puso un reto absurdo, casi cómico: cada día haría una mini-acción de “escenario”.
Nada épico. Cosas pequeñas:
• iniciar una conversación sin esperar invitación,
• sostener la mirada un segundo más,
• decir una opinión sin disfrazarla,
• proponer un plan sin “si queréis, si os va bien…”.
Al principio le parecía que estaba “molestando”. Pero ocurrió lo inesperado: la gente respondía.
Y ahí apareció la gran lección: si tú no te presentas, el mundo no sabe cómo reaccionar ante ti. Si tú te presentas con claridad, el otro se activa.

La segunda puerta: la proximidad
El gran bloqueo, sin embargo, no estaba en hablar. Estaba en acercarse.
Porque, con el Nodo Norte en Casa 5, el libro lo dice sin rodeos: la persona debe buscar la proximidad. Y no una proximidad “educada” de distancia segura, sino esa cercanía vital que provoca un hormigueo, una excitación sutil, un contacto de campos que hace que el encuentro esté vivo. También entendió el matiz: erotismo no es lo mismo que sexualidad. Es una relación directa persona-persona, un estímulo que nos pone en contacto real.
Así que se propuso un nuevo reto: estar presente de verdad frente a un “tú”. Sin esconderse detrás de la simpatía ni de la máscara correcta.
En una reunión, alguien le gustó. No en plan “romance inmediato”, sino en esa forma eléctrica de sentir que hay vida en el aire.
El viejo yo habría hecho lo habitual: bromear desde lejos, insinuar sin implicarse, quedarse en el borde para que nada le golpeara.
Esta vez respiró y dio un paso más cerca (literalmente). Y dijo algo simple, limpio:
—Me apetece conocerte mejor. Me caes bien.

El mundo no explotó. La otra persona sonrió, sorprendida, y la conversación se volvió real.
El/la protagonista sintió el “campo” vibrar: no era magia; era presencia.

El riesgo y el centro
Pero la Casa 5 tiene su trampa: cuando por fin hay chispa, uno puede dejarse llevar por los acontecimientos y perder el eje. El libro advierte que aquí es muy importante permanecer centrado en uno mismo, porque si no, uno deja de funcionar como polo activo y firme en la interacción y termina arrastrado.
Y eso le pasó.
Una semana de euforia: planes, mensajes, intensidad, “¡por fin estoy vivo/a!”. Y, de pronto, se dio cuenta de que estaba orbitando alrededor del otro, como si su luz dependiera de ser mirado/a.
Entonces recordó otra frase: con el Nodo Norte en Casa 5, hay que ser un polo activo y firme; cuando tú estás centrado/a en tu yo, el tú reacciona, y en relación con un yo más fuerte, el propio yo se fortalece.
Así que hizo algo nuevo: no huyó, no se enganchó. Se centró.
Siguió acercándose, sí, pero desde un lugar estable. Siguió “entrando en escena”, pero sin actuar. Siguió viviendo encuentros vitales, pero sin perderse en el vaivén. La escena final: “ahora salgo”
Un día le tocó hablar delante de varias personas. Antes, habría intentado ser “correcto/a” y pequeño/a. Esta vez no.
Se levantó, respiró, y dejó que su personalidad irradiara sin pedir disculpas. No para aplastar a nadie, sino para existir con fuerza.
Hubo una crítica tonta. Sonrió. No le arrinconó. Hubo una mirada escéptica. Se mantuvo.
Y en el momento exacto en que habría retrocedido, dio el paso que la Casa 5 exige:
entró en escena.

Porque eso es el Nodo Norte ahí: aprender a presentarse con vitalidad, con cercanía, con riesgo… y con centro.


Canción: “Entro en escena”
(Nodo Norte en Casa 5)

Letra de la canción para ir integrando los aprendizajes al irla escuchando y cantando.

Verso 1
Me escondí tras lo correcto,
por si alguien me señalaba,
y cualquier frase de paso
mi brillo lo apagaba.
Pero hay un fuego en mi pecho
que no nació para pedir:
nació para estar presente,
para vivir y hacerme oír.

Pre-estribillo
Hoy no me arrinconan
críticas sin corazón.
Yo me sostengo, yo aparezco,
yo irradio lo que soy.

Estribillo
Entro en escena, digo “aquí estoy”,
con una luz que no se rinde.
Entro en escena, y frente al “tú”
mi vida vibra y se enciende.
Me acerco sin máscara,
me acerco con dirección:
soy un polo firme y vivo
en mi propio corazón.

Verso 2
Busqué la proximidad,
ese hormigueo verdadero,
no para perderme en nadie
sino para estar entero/a.
Erotismo es contacto limpio,
es presencia piel con piel:
un encuentro que nos despierta
y nos hace ser quien es.

Pre-estribillo 2
Y si la chispa me arrastra,
yo vuelvo a mi centro hoy:
no me lleva el oleaje,
yo decido hacia dónde voy.

Estribillo
Entro en escena, digo “aquí estoy”,
con una luz que no se rinde.
Entro en escena, y frente al “tú”
mi vida vibra y se enciende.
Me acerco sin máscara,
me acerco con dirección:
soy un polo firme y vivo
en mi propio corazón.

Puente
Asumo el riesgo de lo real,
sin saber qué pasará.
No hago daño, no me escondo:
me dejo ver, y ya está.
Y cuando mi yo se afirma,
el otro también crece aquí:
dos luces frente a frente…
aprendiendo a existir.

Estribillo final
Entro en escena, digo “aquí estoy”,
con una luz que no se rinde.
Entro en escena, y frente al “tú”
mi vida vibra y se enciende.
Me acerco sin máscara,
me acerco con dirección:
soy un polo firme y vivo
en mi propio corazón.



Canción en mp3 para escucharla o descargarla.
(Varias versiones para que escuches la que más te guste)