1

Aprendizajes de los Nodos en el Signo de Cancer

La Casa del Nido Encendido

Relato corto que ayuda a entender los aprendizajes a adquirir.

A Damián lo llamaban “el Fuerte”.
No porque levantara piedras, sino porque no necesitaba a nadie. O eso parecía. Vivía solo, trabajaba solo, comía solo. Y cuando alguien intentaba acercarse, sonreía con educación y levantaba un muro invisible: “Estoy bien así.” Lo curioso era que, por dentro, había una nostalgia sin nombre… como si el pecho le pidiera algo cálido, algo humano: calor de piel, refugio, pertenencia.
Una tarde, mientras atravesaba el barrio viejo, vio una casa abandonada con un cartel torcido: “Centro Vecinal — Cerrado”. La puerta estaba medio abierta y, dentro, un montón de sillas apiladas parecían esperar una vida que ya no llegaba.
En el umbral apareció una mujer mayor con un delantal y ojos claros.
—¿Vas a entrar o solo a mirar? —preguntó.
Damián iba a decir lo habitual (“solo miraba”), pero no pudo. Algo en aquella casa le recordaba un lugar que nunca tuvo.
Entró.
La mujer se presentó como Nora.
—Aquí había un nido —dijo—. Un grupo. Una familia elegida. Pero se fue apagando… porque cada uno se fue a su cueva. Damián sonrió con ironía.
—La cueva es cómoda.
Nora lo miró como quien escucha una excusa de un niño grande.
—Cómoda, sí. Pero el Nodo Norte en Cáncer no quiere cueva. Quiere nido. Quiere formar parte de un colectivo y sentirse dentro.
Damián frunció el ceño.
—Yo no soy de colectivos.
—Eso dicen muchos “fuertes” —respondió Nora—. Y a veces son tan fuertes que tienden al aislamiento… incluso creyéndose mejores.
La frase le pinchó donde dolía. No porque se creyera superior… sino porque, si era honesto, sí había usado la soledad como trono: “yo no necesito”.
Nora le dio una tarea, sencilla y nada elegante:
—Barre. Ordena las sillas. Enciende una vela. Y mañana, abre la puerta.
—¿Para qué?
—Para que vuelva la gente. Cáncer busca manifestarse dentro de un colectivo: familia, grupo, comunidad… no importa el nombre, importa el calor.
Damián se rió.
—¿Y si no viene nadie?
—Entonces vendrás tú. Y pasado mañana, quizá otro. Pero aquí no se puede estar ganduleando: esta posición exige crear una relación colectiva, algo de lo que tú y los demás podáis aprovecharos.
Esa última frase le cayó como un martillo suave: exige.
Damián barrió. Ordenó. Arregló una ventana. Puso agua a hervir. Al día siguiente abrió la puerta, nervioso como si estuviera haciendo algo peligrosísimo: mostrarse.
El primer visitante fue un niño que preguntó si podía dibujar. Luego llegó una vecina con una bolsa de pan. Más tarde, dos adolescentes buscando un sitio “donde no nos miren raro”. Y, sin darse cuenta, Damián se encontró haciendo lo que nunca hacía: cuidar del entorno.
No con discursos. Con gestos.
Pasaron semanas. La Casa del Nido Encendido ya no estaba vacía. Se organizaban meriendas, apoyo a mayores, juegos, conversaciones. Damián, el “Fuerte”, aprendió a hacer algo que al principio le daba miedo: dejarse afectar.
Una noche, Nora lo encontró cerrando la puerta.
—¿Y ahora qué, Fuerte? —preguntó con una sonrisa.
Damián miró dentro: gente riendo, alguien preparando té, un abrazo en un rincón.
—Ahora entiendo —dijo—. No era debilidad. Era… armonía. Estar emocionalmente en paz con el entorno.
Nora asintió.
—Exacto. Cualquier tendencia al aislamiento va en contra del camino. Lo esencial es la experiencia emocional de pertenencia.
Damián apagó la última luz y, por primera vez en mucho tiempo, no sintió que volvía a una cueva.
Sintió que volvía a casa.

Canción: “Sentimiento de Nido”
(Nodo Norte en Cancer)

Letra de la canción para ir integrando los aprendizajes al irla escuchando y cantando.

Verso 1
Yo era fuerte en silencio, sin pedir, sin mirar,
un reino de distancia para no necesitar.
Pero el agua me habló con calor de verdad:
“Tu alma quiere un nido… y no soledad.”

Pre-estribillo
No nací para aislarme ni para destacar,
mi destino es pertenecer… y aprender a cuidar.

Estribillo
Sentimiento de nido, calor y protección,
ser parte de un nosotros, vivir en conexión.
Creo un colectivo, lo cuido con amor,
y en esa pertenencia se despierta mi corazón.
No me escondo en la cueva, elijo caminar:
armonía emocional con mi alrededor.

Verso 2
Familia o comunidad, un grupo, una nación,
donde el alma se reconoce y encuentra su canción.
No puedo estar ausente, ni “sin hacer”, sin más:
Cáncer pide diligencia… y empezar a crear.

Pre-estribillo
Si el orgullo me aísla y me quiere elevar,
vuelvo al abrazo simple: pertenecer, estar.

Estribillo
Sentimiento de nido, calor y protección,
ser parte de un nosotros, vivir en conexión.
Creo un colectivo, lo cuido con amor,
y en esa pertenencia se despierta mi corazón.
No me escondo en la cueva, elijo caminar:
armonía emocional con mi alrededor.

Puente (muy cantable)
Abro la puerta, enciendo la luz,
siempre hay un lugar para el tú.
Piel y ternura, hogar interior:
mi fuerza verdadera… es el amor.

Último estribillo
Sentimiento de nido, calor y protección,
ser parte de un nosotros, vivir en conexión.
Creo un colectivo, lo cuido con amor,
y en esa pertenencia se despierta mi corazón.


Canción en mp3 para escucharla o descargarla.
(Varias versiones para que escuches la que más te guste)