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Aprendizajes de los Nodos en el Signo de ARIES

El Taller de las Oleadas

Relato corto que ayuda a entender los aprendizajes a adquirir.

Ariel trabajaba en la Gran Fábrica de Lúmina, donde todo estaba medido: tornillos por minuto, cajas por hora, turnos por semana. Allí la vida tenía un lema silencioso: “produce y no preguntes”.
Y Ariel producía.
Produjo tanto, tan rápido, con tanta eficacia, que un día le dieron un brazalete de cobre con su nombre grabado: Rendimiento Sobresaliente. La gente lo felicitó, el supervisor sonrió, y Ariel… sintió un vacío raro, como si le hubieran aplaudido a una máquina.
Esa noche soñó con un mar.
No un mar tranquilo, sino un mar que golpeaba en oleadas: empujaba, retrocedía, empujaba otra vez. Y en cada ola había una frase: “Hazte valer en el mundo.”
Al despertar, Ariel sintió algo que nunca había sentido en la fábrica: un impulso limpio, ardiente, que no pedía permiso. Como si dentro de él hubiera algo que quería salir, empujar, abrir camino.
En Lúmina existía un lugar casi olvidado: el Taller de los Inventores. Un edificio pequeño, sin medallas, sin tablas de récord. Allí no contaban la cantidad, sino la chispa.
Ariel entró y vio herramientas, bocetos, piezas inacabadas. Un anciano levantó la vista.
—Aquí no se repite como una máquina —dijo sin saludo—. Aquí no se viene a cumplir órdenes. Aquí se viene a crear.
Ariel tragó saliva.
—Yo sé producir —dijo—. Mucho. Rápido.
—Eso no es lo que te falta —respondió el anciano—. Te falta autoexpresión.
Le dieron un encargo sencillo: construir algo que no existiera.
No “más de lo mismo”. No “mejorado”. Algo propio.
Ariel trabajó con furia. Se movía como Aries: directo, impetuoso, con fuerza. Empujaba el mundo con sus manos. Pero al tercer día cayó en la trampa antigua: empezó a hacer muchas cosas… sin alma. Piezas y más piezas, como en la fábrica.
El anciano lo detuvo.
—Mira lo que haces —dijo—. Estás poniendo el énfasis en la cantidad. Y eso te vuelve febril: mucha producción… poca originalidad.
Ariel sintió vergüenza. Y, por primera vez, se miró por dentro: vio que su imagen de sí mismo era borrosa. Si no sabía quién era, se agarraba a lo único medible: números, unidades, rendimiento. Entonces decidió cambiar.
Se sentó ante una mesa, respiró hondo y se dijo a sí mismo, como quien enciende una antorcha:
—Sí. A mí.
—¿Qué? —preguntó el anciano.
—Que voy a hacer algo que me represente.
Durante una semana trabajó en silencio. No produjo cien cosas. Produjo una.
Una pieza pequeña, simple… pero viva. Tenía fuerza y dirección. Era como una ola convertida en forma.
Cuando la mostró, el anciano no aplaudió. Solo asintió.
—Eso —dijo— es Aries cuando se manifiesta de verdad.
Y entonces ocurrió lo inesperado: la ciudad empezó a pedirle cosas.
No porque fuera el más rápido, sino porque lo que hacía llevaba su firma invisible: creatividad propia.
Ariel comprendió su aprendizaje: Que el alma no le pedía obedecer, ni repetir, ni vivir en rutina. Le pedía provocar algo, producir algo, hacerse valer en el mundo… no por cantidad, sino por creación.
Y con esa certeza, regresó a la fábrica —no como engranaje— sino como oleada.

Canción: “Oleada de Fuego”
(Nodo Norte en Aries)

Letra de la canción para ir integrando los aprendizajes al irla escuchando y cantando.

Verso 1
Yo vivía en la rueda del mismo metal,
repitiendo lo seguro, sin mirar más allá.
Pero el alma me llama con voz de raíz:
“Di que sí a ti mismo… empieza a vivir.”

Pre-estribillo
No nací para rutina ni para obedecer,
soy impulso y camino, soy fuego al nacer.

Estribillo
Soy oleada de fuego, me hago valer,
provoco en el mundo lo que vine a traer.
No me mide la cifra, ni el “más” ni el “por mil”:
lo creativo es mi sello, mi forma de existir.
Y si corro febril por querer producir,
vuelvo a mí… y me atrevo a ser original aquí.

Verso 2
Cuando no me veía, apreté la presión,
mucha prisa en las manos, poca inspiración.
Mas aprendí el secreto del fuego en verdad:
no es hacer cien veces… es crear de verdad.

Pre-estribillo
No repito como máquina, me elijo al hacer:
mi trabajo es mi voz, mi manera de ser.

Estribillo
Soy oleada de fuego, me hago valer,
provoco en el mundo lo que vine a traer.
No me mide la cifra, ni el “más” ni el “por mil”:
lo creativo es mi sello, mi forma de existir.
Y si corro febril por querer producir,
vuelvo a mí… y me atrevo a ser original aquí.

Puente (coreable)
Di que sí, di que sí,
al impulso que hay en ti.
No es cantidad, es creación,
es tu fuerza en dirección.

Último estribillo
Soy oleada de fuego, me hago
valer,
provoco en el mundo lo que vine a traer.
No me mide la cifra, ni el “más” ni el “por mil”:
lo creativo es mi sello, mi forma de existir.

Canción en mp3 para escucharla o descargarla.
(Varias versiones para que escuches la que más te guste)